El objetivo del sitio es poder mostrar en comunidad escritos, ya sean poesía, cuentos, prosas, monólogos, novelas y demás géneros literarios.
Los interesados, deben contactarnos a poetasnoanimosblog@gmail.com
IMPORTANTE: Al registrarse a PPAA estás aceptando estás 3 reglas del sitio:
→Por cada post que publique dejar dos o mas comentarios en otro post.
→No postear mas de una publicación al día.(el 2do post en un mismo día podría ser eliminado)
→Las publicaciones que contengan solamente enlaces a blogs, sólo el titulo del texto o que sean re-publicadas también serán suprimidas, ya que es injusto para los demás autores, los que intercambian opiniones y participan
Recomendamos etiquetar los post con su nombre de usuario y el género literario. (Mas detalles click aquí)
También te invitamos a que visites nuestro nuevo espacio "Notas y Opinión", pensado para alojar artículos periodísticos, informes, recomendaciones, Reflexión, etc etc, rompiendo con las estructuras, un espacio de libre expresión.
Mail: poetasanonimosBLOG@gmail.com
martes, 17 de mayo de 2011
|
Tomar las armasPublicado por Danilo Gatti |
viernes, 25 de marzo de 2011
|
Tomar las armasPublicado por Danilo Gatti |
Un hombre se inclina a recoger su lápiz,
Se ha caído.
Se inclina con cuidado, pues el cuerpo (como todo lo demás) ya no es el de antes.
Este hombre se inclina, y al hacerlo, pensamientos lo abordan, imágenes se le cruzan
Delante.
Como electricidad.
De repente, parece ganar vértigo y perder equilibrio.
Le cuesta cada vez más llegar, la vista se le nubla, la mente se puebla.
El hombre sigue allí.
Así.
Inclinado,
Con la mitad de su cuerpo hacia abajo, estirando su mano,
A punto de tomar el lápiz,
Pero no.
Transpira.
El hombre ahora teme, que todos a su alrededor noten lo que le sucede.
Súbitas palpitaciones lo asustan.
El hombre siente que el tiempo se detiene.
Todas las miradas, adivina, sobre él.
Sufre.
Trata de concentrarse, de apurarse. De centrarse en ese lápiz.
Es en vano.
Inventa excusas para el momento de incorporarse. Imagina que cara pondrá, como fingir que nada pasa, que nada paso por su cabeza.
Cuando, en realidad, todo ha pasado.
El aire del lugar ya es irrespirable, la tensión parece apoderarse de todo.
Cree, el hombre, que todo a su alrededor ya es niebla, bruma...
Al menos eso quisiera.
Imagina las risas solapadas, como sobradoras. De costado, pequeñas, con la boca entre cerrada.
Imagina las cargadas, las preguntas inquisidoras.
Ya lo sabe,
Ya lo saben.
El hombre tiene pánico.
¿Notaran, entonces, lo que paso?
Aun peor ¿Sabrán, al fin, lo que verdaderamente piensa? Lo que oculta. Aquello que esconde bien atrás de su mente, de sus ojos.
¿Adivinaran en su rictus el alarido contenido que grito? ¿Verán en sus gestos la cara de espanto que percibió?
¿Y qué hay de las voces?
¿Y qué hay de sus silencios?
¿Descubrirán el peso de sus silencios?
Se dice a sí mismo “eso no debe suceder”,
No puede permitirlo.
El hombre, lento, como una clavija, como un engranaje sin aceitar, se incorpora. Se toma con una mano la base de la espalda pretendiendo dolor.
Una vez incorporado los mira, uno a uno. A todos, a toda la ronda alrededor de la mesa.
Detrás de sus lentes empañados todos parecieran haberlo notado.
(A decir verdad, detrás de esos lentes empañados el mundo entero parece distinto)
En silencio,
Planea su huida.
Un hombre se inclino. Un hombre ha caído.
Para siempre.
Para no volver a ser el mismo.
Danilo Gatti
http://www.unfrioyrotoaleluya.blogspot.com
martes, 21 de septiembre de 2010
|
La máquina del tiempoPublicado por bicefalepena 2 comentarios |
Pero no un sueño cualquiera de esos que comentas en la fila del súper, o en el parque mientras das de comer a las palomas a tu compañero de banco. Estoy hablando del sueño, de Ese que escribes para retener los detalles y rellenar los huecos con literatura.
Un desierto, de esos de arena por todos los sitios. Y dunas. Y un sol enorme.
Sentado en la cama con los ojos como platos y los puños cerrados, que es como hay que dormir para descansar más rápido, miro hacia la alfombra, donde el sol empieza a posarse tras cortar la habitación. La radio empieza a sonar, me levanto y voy a saltitos hasta... la vida.
bicefalepena
jueves, 17 de junio de 2010
|
un cuento de la otra: Ambulancia Pintada de Verde (un cuento de desamor)Publicado por vodka 2 comentarios |
Ambulancia pintada de verde.
A flores de muerto, claveles, por ejemplo. Las flores de muerto tapan y duplican el olor de la muerte tapado con formol y líquidos aceitosos y yo perdida en esta calle. Preguntaría a alguien como volver pero no se donde volver, los números de colectivos me son ajenos, las cabeceras son sitios improbables,( nunca escuche hablar de Parada Estornino, de Estación Belleneuve).
Tengo puesto un delantal de vieja, gris, con dos grandes bolsillos. Meto la mano en uno y hay un mendrugo de pan. Yo jamás hubiera dicho mendrugo si no tuviera la mente tomada. Hubiera dicho un cacho, un pedazo, jamás un mendrugo, palabra que solo debo haber leído alguna vez en alguna mala traducción de la editorial Thor, jamás humano alguno pronuncio en la tierra mía la palabra mendrugo.
Y entonces solo me resta quedarme quieta y llorar acá, la gente se acerca, la gente que sale toda junta de las criptas se me acerca, habla en un idioma que no entiendo, me suben a este artefacto que remeda a una ambulancia, esto debe ser una ambulancia, pero es verde, tiene una cosa roja que da vuelta, y mientras suben a la vieja de delantal, que piensa mis pensamientos y grazna como un pájaro agarrada a un mendrugo de pan, yo sin cuerpo, quedo perdida para siempre siendo solo nada, sin voz.
viernes, 21 de mayo de 2010
|
LUNAPublicado por José Pepe Parrot 5 comentarios |
LUNA
Marcelo Daniel Fernández Olivares
miércoles, 5 de mayo de 2010
|
El regaloPublicado por abimis2 3 comentarios |
Entre las sabanas recordó que era sábado, se desperezaba lentamente pensando el nombre de ese día. Nadie ni nada la requería, ningún trabajo, ninguna actuación materna. Un día más de ese caluroso de verano.
Estaba sola en la casa, miró el hueco dejado por él, ya se había marchado. Se levantó despacio pensando qué hacer.
Consideró el destino de aquel regalo, un día libre, cumpliría cincuenta y cuatro años dentro de una semana pero la pereza la vencía para preparativos de una fiesta no deseada. Esa fecha solo le hacía consciente de ser el olvido. Olvido de mujer.
Miró hacia las sabanas, al vacío dejado por él y se adentró en ese lado de la cama, sus párpados descendieron varias veces con el sabor del recuerdo de él, de ese tiempo en que el hombre la miraba, la observaba, solo a ella, con murmullos de palabras no referidas a la rutina. Empezó a acariciarse como si fuera él, su lengua circulaba por sus labios en el deseo cálido del beso, le sintió sin estar, como antes, cuando sus brazos la rodeaban y jugaban con sus piernas. Las cortinas filtraban rayos que iluminaban su cara y ella deseaba seguir gozando de ese placer que su mente recordaba.
Qué hacer en ese día.
Fue hacia la ventana, descalza, sonriendo sola como lo hacía antes sabiéndose contemplada, admirada, tambaleando sus curvas mientras cerraba las persianas hasta dejar la habitación en penumbra con una luz dorada y seca de la pequeña lámpara de mesa. En la estantería centró su vista en una edición de Lily Litvak, "Antología de la novela corta erótica española de entreguerras, 1918-1936", luego, en la cómoda, revolvió entre su ropa para elegir encaje negro, tirantes que solo rompían brevemente la desnudez de sus hombros, seda tras un baño de sales. Un día dedicado a retornar al placer, ayudada de baños y sedas, de letras vivas, de melodías trémulas que seducen.
Dejándose sentir por el agua y la espuma, el Andante de Schubert, de su Impromptus, parece adormecerla, sin percibir al hombre que abriendo la puerta, sorprendido por la quietud y el silencio, se asombra por la figura femenina casi ya olvidada, las rodillas sobresaliendo del agua y el rostro de su mujer en un color ascendente de melocotones maduros. No se pregunta, solo la recorre con sus ojos soleados, se descalza silenciosamente, sin quebrar la magia, se arrodilla junto al encaje esparcido sobre las baldosas y sus brazos se retuercen en el agua en los muslos de ella, iniciando con su boca un paseo por su cuello, alzando la mano hacia sus párpados cerrándolos tras la conciencia de ella de saberse con él, apretando los lóbulos entre los labios, la camisa empapada de agua perfumada oscilando entre sus pechos relajados cuya aureola se oscurece de placer, sus senos sobresaliendo del agua sujetos por la firmeza de esas manos conocidas, absorbidos por la boca masculina. Ella abraza su cabeza entre sus manos, le hace mirarla, a los ojos brillantes, sonrientes, y empieza a desabrochar la camisa mojada de agua y gozo, el se deja observar y acumula las toallas para el lecho de ella, la levanta para tumbarla sobre la felpa blanca, la quiere húmeda pero sin las aguas que el seca con su cuerpo, acalorados por su desnudez, pasea ahora por el monte de venus y ella se desliza, le toca, llega a su sexo viril y su respiración agitada y entrecortada es una, los sabores se mezclan, las bocas se entrelazan con ardor y los dedos del hombre penetran para prepararla, espera, se retiene hasta que el cuerpo femenino consiente su voluntad oscilando para que el uno se funda en el otro.
El placer compartido, requerido, deseado se prolonga con la separación de los cuerpos y la unión de sus miradas; ella rodea su cuello, besa sus pómulos y el la viste con seda reluciente, despacio, prosiguiendo el acto de amar con la tibieza del encaje sobre el cuerpo cálido, con sus labios sobre sus ojos, impidiendo que ella olvide a la mujer.
viernes, 26 de marzo de 2010
|
RECAPITULACIONPublicado por Patricia K. Olivera 5 comentarios |
Mientras Liria plasma las palabras en el papel, no puede evitar repasar momentos de su vida.
Las imágenes se van sucediendo unas tras otras como diapositivas. Quiere ser como un pintor y pintar en un lienzo parte de su paso por este mundo al tiempo que les da a conocer las importantes lecciones que ha aprendido durante ésta vida...quiere que sus ojos vean sin oír...quiere que sus oídos escuchen sin mirar
"No he sido tan mala persona, creo que he aprendido lecciones importantes con los acontecimientos, buenos y malos, que me han tocado vivir.
Esta vida presente no se caracterizó precisamente por la facilidad para llegar al logro de determinadas metas, especialmente aquellas destinadas al logro de la abundancia económica y profesional.
Todo me ha costado tanto...desde un buen empleo a una vida familiar sin preocupaciones, con una economía estable.
Quedan puertas que no he podido abrir, círculos herméticamente cerrados a los que no he podido entrar, carreras truncadas, oportunidades no dadas, palabras dichas y no dichas...
Mis lecciones creo que han sido más que nada espirituales, la humildad, el desapego, la lucha constante, la esperanza... el perdón, no me he llevado muy bien con él.
Frente a las injusticias he tratado de mostrar la verdadera cara de la realidad y a veces me ha salido el tiro por la culata pero como todos sabemos, los hechos caen por su propio peso, la mentira tiene patas cortas y yo siempre dormí con la conciencia tranquila...
Más allá de las perdidas afectivas, de la ausencia física de seres queridos entrañables, tuve por fín la familia con la que tanto soñé...un esposo maravilloso, hijos hermosos tan deseados, sin descuidar núnca la lucha constante por mantener lo logrado.
Creo que he dado lo mejor de mí y ha sido buena la vida que me ha tocado.
No importa ahora no haber tenido todas las cosas materiales que me hubieran gustado tener en su momento ni siquiera importa ahora no haber sido la persona que me hubiera gustado ser en otras circunstancias, la riqueza material ó el prestigio y la popularidad no nos hacen ser mejores personas ni siquiera nos brinda mayor felicidad.
He tenido la oportunidad de apreciar la soledad y el vacío que se esconde detrás de un cuenta bancaria abultada ó de un círculo social selecto, en los ojos hastiados de aquellos que aparentemente lo tiene "todo".
Pero hoy, hoy sólo importa que he llegado hasta aquí, que mi vida estuvo llena del amor de las personas que más me han importado.
Hoy, un día tan importante para mí, estoy rodeada por los míos, su amor incondicional es más que suficiente, no necesito nada más...
He sido afortunada de estar con ustedes este tiempo, fue un placer para mí tenerlos en mi vida y que ustedes me hallan dado la oportunidad de estar en las suyas.
Lo que importa al final es el amor, es el fin de todo, lo demás carece de importancia.
Sé que los encontraré en la próxima vida, estaré feliz de volverlos a ver, hasta entonces estaré en otro sitio esperándolos...
Hasta pronto, ustedes han sido y seguirán siendo lo más importante para mí...hasta siempre...los amo..."
El mayor de los tres hijos terminaba de leer la carta a sus hermanos, la carta que ella misma escribiera unas horas antes.
Ella descansa ahora con su cabeza blanca sobre la almohada, tiene un hermoso rostro, parece que está dormida...tiene una sonrisa en sus labios...
Mis Musas Locas
martes, 23 de febrero de 2010
|
Una cuestión de perspectiva (un cuento de 1.295 palabras)Publicado por Federico 0 comentarios |
Miro mi reloj de pulsera, aun sabiendo que yo llegaré antes de que se ponga el sol… Un sol que siempre luce tan especial en este mes de octubre. Diréis que es una tontería, pero desde estas altitudes los rayos parecen acariciar la tierra. Es una impresión casi mística… ¡Lástima que el viaje sea tan corto! Lástima que no estés tú.
Siempre hemos compartido los grandes acontecimientos de la vida, como aquel crepúsculo en las montañas sagradas del Tíbet, cuando en un momento mágico el sol se escondía y la tierra parecía llorar; o cuando comíamos un helado después de hacer el amor. “Un poquito de frío para tanto calor”, decías, ignorando que con cada caricia te daba el alma.
Te limitabas a contar los billetes, porque tú eras mi puta. Mi puta favorita, y no podía haber nada entre nosotros, nada que no fuera sexo y dinero… ¿verdad? Pero fingías, lo sé.
—Nada de besos en la cara… Es más “limpio”.
Y yo acepté con naturalidad.
—Dejemos los besos para los enamorados.
Pero notaba en tus labios un ardor que disipabas sobre mi piel, imprimiendo en ella un rastro de ternura cuando la saliva se secaba. Dejabas huellas de amor, pistas reconocibles en el recuerdo… como miguitas de pan que siempre me llevaban a ti.
Otras putas fingen placer para agradar al cliente que las monta, para acabar pronto con la gimnasia pélvica que tanto cansa cuando no hay pasión. Tú fingías esconder un amor, que realmente no sentías… ¡Qué gran profesional!, conseguiste “correrme” espiritualmente, que te eyaculara mi amor a la cara cuando el preservativo cumplía con su propósito.
Y poco a poco permitías el cortejo. Aceptabas acompañarme en viajes de negocios. Viajes que inventaba para ti, para mostrarte que existía más vida que la que conocías y hombres distintos de los que te compraban.
—Tú eres diferente —me susurrabas. Unos dedos acompañaban su voz por mi cara.
Mientras, yo caía por las espirales doradas que bordean tus pupilas, presintiendo los grandes misterios de la existencia en tu mirada.
—…
—No debes enamorarte de mí, algún día esto se acabará —me advirtió.
Y yo no la creí, no me permití ver la honestidad tras una sonrisa herida.
—Comprendo, hay alguien más…
—No es lo que tú crees.
—No eres libre, ¿verdad?
Todo el mundo conoce historias de ese tipo: mujeres que son llevadas al viejo continente, engañadas con promesas de trabajo fácil y grandes ingresos. Sueñan con lo que todos desean. Y les sobran razones para trabajar en una sociedad envejecida, porque en sus venas palpita con fuerza una sangre valiente… que claudica ante la lascivia que provocan y las amenazas a los familiares que dejaron atrás.
—¿Cuánto necesitas para recuperar tu libertad?
—Mucho, siempre es mucho lo que ellos quieren; y tú no tienes tanto.
—Puedo vender mi casa: ¿te molestaría vivir en un pisito alquilado conmigo? …Creo que nadie sale perdiendo.
—¿Tanto me amas? ¿Incluso sabiendo que me llamarán puta cuando menos te lo esperes; y sientas, cuando me conozcas mejor, que no valgo tanto? No soy tan difícil de olvidar.
No respondí, las palabras no eran necesarias… Como en estos momentos, en los que sólo puedo pensar lo mucho que te amo todavía. Y no dejo de mirar hacia arriba, esperando verte llegar como un ángel arrepentido, envuelta en la luz de los que descienden de los cielos con una mano conciliadora. “Todavía no es tarde”, pienso, “sólo recordaría tu mano, y tu cabello alborotado por el viento”.
Mal vendí la casa que había pertenecido a mis padres, la situación era urgente y no me detuve en detalles mercantiles. Los agentes inmobiliarios sonreían satisfechos: mi firma cerraba un contrato de compra-venta. “El más rápido de los últimos quince años”, aseguraba uno sin saber dónde ocultar la impaciencia de sus manos. “Sí, además, puedo asegurar que a pesar del apremio de la venta, lo hemos vendido en unas condiciones óptimas. ¡Enhorabuena!”, explicaba el otro.
Hacía oídos sordos a una palabrería puramente formal, porque lo único que importaban eran los 180.000 euros que habían transferido a una cuenta bancaria de la que no era titular. “Tendría que bastar”, pensaba mientras me dirigía al aeródromo de Aluche. Son unas instalaciones más modestas en las que los aeroplanos pequeños no entorpecen a los aviones del aeropuerto de Barajas.
Una avioneta esperaba mi llegada con el motor encendido. En la cabina un piloto fumaba un cigarrillo. Afuera, un señor vestido de traje blanco levantaba una mano a modo de visera.
—Eres puntual… —dijo con acento sudamericano.
En sus labios, este comentario, más que un halago, parecía un insulto.
—Ella, ¿está dentro?
—Sí, henchida de amor… Sube.
¿Por qué ignoré el cinismo y desprecio con el que me trataba? “Es mala gente, mi amor, habla lo justo y nunca repliques”, recordaba mientras subía al aparato. Desde la puerta la vi, allí estaba, sentadita con las rodillas juntas, ennobleciendo a esos bellacos con su presencia. El golpe del portón anunció que despegaríamos en unos momentos.
—Póngase cómodo, señor.
En el interior sólo había cuatro plazas, aparte de la del piloto. El único sitio que quedaba libre era el que estaba junto a la puerta. Me senté con reservas, como temiendo que en pleno vuelo se pudiera abrir.
—Si no la tocas no pasa nada —se burló el hombre del traje blanco.
La avioneta empezó a ganar velocidad en la pista.
—Las puertas son como las mujeres, ¿sabe? Sólo se abren con la llave adecuada, si no tienes la llave sólo conseguirás forzarlas.
Al fin el aparato levantó el morro y despegamos del suelo. Me sentía incómodo.
—Sí, otras no se cierran ni dándoles patadas… —añadió otro que no dejaba de mirarme tras unas gafas de sol.
—Espero que estén hablando de puertas —repliqué tratando de ocultar mi ansiedad.
Los sudamericanos rieron a carcajadas.
—¿Oiste al “pendejo”? —interpeló a la chica el hombre del traje blanco.
—Sí, es una buena persona.
—¿Es mejor que yo?
—No, amor. Con ellos finjo… Tú sí que sabes dar placer a una mujer.
En estos momentos, todavía creo que disimulaba… ¡Necesito creer que me amas!, sentir que la atracción de la tierra, sobre mi cuerpo, es algo mayor que lo que has sentido por mí. Me conformo con un instante de amor verdadero, un momento que todavía sorprendo en mi memoria, que recreo antes del impacto final, y hace que todo haya valido la pena.
—Viste. No te quiere… Es porque yo tengo muchos dólares, muchos más que tus 180.000 euros de mierda. ¿Sabes cuánto vale mi tiempo?
Señaló la portezuela del aeroplano, con las cejas, a uno de los secuaces.
—Yo te lo diré… Ni un minuto de mi vida iguala tu vida entera —añadió sopesando sus manos en una balanza imaginaria.
—No comprendo… —dije agarrándome a la silla, mientras la puerta se abría y un viento atronador me azotaba la cara.
—¡No importa! —gritó el hombre del traje blanco—. ¡Ahora demuestra que tienes cojones!
Miré el hueco que dejó la puerta abierta en el fuselaje. Anochecía, apenas faltaban unos minutos para que el sol se ocultara en la línea del horizonte, y miré tus ojos por última vez. En ellos vi reflejada la tristeza del crepúsculo… ¡Sé que hubo algo!
Y me empujaron hacia el vacío. ¿Ves, amor, cómo no es tan fácil olvidarte? Apenas siento vértigo, pero esto se acaba… ya.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
|
IntroducciónPublicado por Clara Castillo 0 comentarios |
Acá les dejo un pedacito del primer capítulo de Toc Toc. Espero que les guste!:
Con respecto a mi árbol genealógico el único dato relevante que debo aportar es que no soy la hija de nadie… y a partir de ahí surge el problema del que les hablaba hace un instante. ¡¡¡Momento!!! ¡Que no se malentienda lo antedicho! A mis padres los amo: Diego y Cristina, o Tiago y Daniela, o Claudio y Marcela, o Víctor y Marta. Simplemente que no eligieron dedicarse a lo que ahora me abriría la puerta que encuentro con tantas trabas. Esa puerta que ya sinceramente me cansé de que nadie me abra. Y de ese cansancio saqué la fuerza que hoy me dicta todas estas palabras. Y me dije, y les cuento, ya que ésta es mi conclusión recién horneada y todavía calentita: si la puerta no se abre, entonces seré yo la que se abra, y por esa decisión hoy estoy acá, entre todos ustedes hecha renglones de palabras. Tarde pero seguro me digné a tomar coraje y plantarme con los pies bien firmes y el libro en las manos. Y como dice la gente, más vale tarde que nunca. Lo que no te mata te hace más fuerte, y aquí estoy por suerte, más viva que nunca con la panza desinflada y los sueños sobre el teclado. Y todo gracias a mi estómago hipersecretante y a mi doctora Rita. Les explico, porque merecen una explicación, y ya que decidí contarles todo no puedo obviar esta parte. Llamemos a lo que sigue, entonces, el disparador o puntapié inicial que me llevó a estar haciendo lo que estoy haciendo ahora. Todo empezó hace mucho tiempo, no sé con exactitud cuánto pero tampoco importa, supongo, si fue hace veinte, quince, diez o cinco años.
Para leer más: http://claratoctoc.blogspot.com
Saludos
Clara
martes, 8 de septiembre de 2009
|
¿A dónde va a parar el amor cuando la gente se deja de amar?Publicado por Clara Castillo 4 comentarios |

Otro pedacito de mi libro "Toc Toc":
¿A dónde va a parar el amor cuando la gente deja de amarse? Supongo que se parte y se reparte. Un poco con cada uno, en los recuerdos. Aquel amor queda en las cartas, en las fotos, en la memoria de los lindos momentos.
Para leer más: http://claratoctoc.blogspot.com
Saludos para todos
Clara
sábado, 22 de agosto de 2009
|
La culpa de todoPublicado por Clara Castillo 5 comentarios |

Otro pedacito de mi libro "Toc Toc":
Siento culpa ante la depresión ajena, culpa cuando digo que “no” a algo, culpa cuando mi felicidad deja afuera a los otros y culpa cuando quiero tener una vida propia.
Y aunque no me crean, a veces siento un poco de culpa por sentirme feliz y pensar que la vida es bella, y que no todo es tan complicado.
Pero basta de sentirme culpable. Cuando peleamos (con mamá), la culpa no es sólo mía (ni sólo de ella, es probable).
Ni tengo la culpa de que mis padres también sientan culpa ni de que me hagan sentir culpable (¿o soy yo la única culpable de sentirme culpable?).
No importa de quién es la culpa. Lo único que importa es que dejemos de sentirnos culpables.
Para leer más: claratoctoc.blogspot.com
Saludos
Clara
lunes, 17 de agosto de 2009
|
La puertaPublicado por Danilo Gatti |
Esa puerta tan inmóvil, de madera, desgastada, corroída, corrompida como mi alma.
Esa puerta no se movía.
Podía escuchar desde afuera como allí adentro una tempestad se desataba.
...El ruido...
Dos manos destrozando el papel, las imágenes estaban en mi cabeza pero yo no veía nada.
Esa puerta cerrada, arbitraria, dictatorial, celosa, histérica... Y yo con la mirada fija, clavada. Estático frente a la puerta, respirando la tensión.
Una y otra vez escuchaba papeles que rompían en pedazos, destrozándose...
Y con ellos mi corazón y sus puntadas, mi cuerpo y sus arcadas, mi mente, suicidada.
Del otro lado, imaginaba, "estaba" o "estaban":
Quizás el fantasma aquel que rondaba por Europa, o quizás el monstruo que, cuando niño, vivía debajo de mi cama.
Quizás el sistema que maneja los hilos detrás de todo. Quizás mi peor pesadilla volviéndose realidad. O tal vez, una escena digna de un film de horror clase B me esperaba.
Sentí todo sin saber nada...
Sentí un hombre con su uniforme militar de los años 40s, color verde olivo que encandilaba al mirarlo, y sus ojos llenos de sangre derramándose sobre el piso de mi habitación, mientras quebraba mis papeles para siempre... mientras trituraba mi lenguaje, mi identidad.
Sentí…Vi.
De pronto, un escalofrió recorrió mi piel, el sabia que podía verlo y nada hizo nada para detenerse.
Mis ojos vacios yacían atraídos, hipnotizados, con esa puerta y su detrás. Mi memoria, mis escritos... Manos destrozando lo que otras manos habían creado, desgarrando de a poco hasta que ya no quede mas...hasta que solo haya silencio,
frio,
inmovilidad,
estaticidad,
como esa puerta que nos separaba.
Por fin puedo entenderlo...
ahora.
Danilo Gatti
http://www.unfrioyrotoaleluya.blogspot.com
viernes, 14 de agosto de 2009
|
MediaciónPublicado por Anónimo 2 comentarios |
Una sala semi-obscura, con velas apagadas y flores marchitas.
Él con su mano fría en la cintura de ella, quién con su lejana mano acariciaba el cabello limpio, ordenado y varonil de él.
Música clásica y un armónico baile.
Sin palabras, ni miradas.
Los dos sintiendo un gran placer.
Él pensaba en la novela que leía ansiosamente esa tarde.
Ella en el sirviente que le había hecho el amor hace algunas horas.
El baile forzoso se volvía monótono.
Sabían en que pensaba el otro, pero eso les daba lo mismo.
La música terminó, el baile continúo.
Comenzaron a sentir un fuerte dolor en sus cuerpos.
Calleron al suelo.
A ella le molestó el gesto de él, mientras que a este le molestó la posición de ella.
Él dijo "Muy dulce tu café", ella por su parte se dió cuenta de porqué el frasco de veneno estaba a la mitad cuando decidió envenenarlo a él.
Sus cuerpos se abrazaron en medio del dolor.
A lo lejos se oían risas de parte del sirviente que tanto gozaba leyendo la novela.
sábado, 8 de agosto de 2009
|
hetairaPublicado por lukas cronopio 2 comentarios |
El día se acaba, nieve negra cae del colorido cielo, las luces se encienden. Un hombre sin prisa, sin rumbo deambula por los edificios, su trabajo se acaba, sus opacos ojos están cansados, necesita paz, placer, liberarse de los papeles y abrazarse a los sentidos, su mente en ruinas debe liberar cálculos inexactos. Busca respuestas inútiles para cualquiera pero esenciales para él. Las horas laborales de Miguel se acaban, las horas de vida aparecen.
Ella acomoda su cabello rubio formando un rizado lleno de misterio, llena sus ojos negros de misterio, el maquilla resalta su mirada. Su cuerpo se perfuma con rosas de placer, su pantalón ajustado resalta sus nalgas, sus pechos esbeltos, cubiertos por una remera transparente, muestran miles de posibilidades. Durante la mañana ella duerme, durante la tarde comprende versos esenciales para el alma, al llegar la noche sus tacos marcan pasos esenciales, perfuma el alma de algunos y acaricia millones rostros olvidados. Ella, es la sabia de Grecia, la protectora de Jesús, la diosa de babilonia, ama sin preguntar, responde preguntas incontestables, Calma a los más primitivos. Los sabios la llaman Afrodita, su documento Maria, Los prósperos mercaderes prostitutas, las mujeres tristes puta, los hombres sin imaginación ramera.
Sobre un cartel de neón se lee: “Las mas bellas señoritas”. Unos vidrios negros ocultan los más oscuros pensamientos de un párroco rencoroso. Un gigantesco gorila de traje cuida la entrada, una mujer triste cobra entradas, Miguel paga sin ganas. Mujeres sin miedo, sin vergüenza a su cuerpo se abrazan y bailan sobres tubos brillantes. Otras, venden cigarros sin magia, algunas ofrecen tragos del olvido o cócteles del recuerdo. Él se acomoda en un blanco sillón de cuero, una triste canción suena en los parlantes. Millones de almas tristes se desnudan para él, eso lo tranquiliza. Un trago del olvido se pierde en su garganta, el pasado es fuerte, no funciona.
Maria se acerca a la sombra de Miguel, acaricia su pierna, observa sus negros ojos- Hola soy Hetaira- susurra Maria, que es Hetaira. Hetaira es María. Su pecho se acerca a los ojos de él. ¿Por qué tan triste? Pregunta ella. ¿Porque ese nombre? Pregunta él, siente que su cuerpo se estimula, que sus peludas manos tiemblan. Se siente importante, ella es importante para ese hombre que solo es una sombra. Una sonrisa pura se observa en sus labios pintados, responde: Las muchachas que amaban por dinero en Grecia se llamaban Hetairas- su delicado cuellos se acerca a los labios de Miguel, continua- Eran las únicas autorizadas a hablar de política, filosofía, poesía, junto con los hombres en los baños públicos- acaricia la oreja de él, continua- Eran protegidas, subsidiarias y después jubiladas por el estado. Se puede decir que fueron las primeras feministas- A mira vos, mira vos, comenta Miguel mas excitado que nervioso.
Algunos billetes se escurren de su mano, ella los recibe con cierta timidez. Ascienden por una pequeña escalera. El olor a placer, rodea los instintos del triste oficinista. La habitación es negra infinitamente negra, millones de puntos rodean las paredes, estas no son ni cortas ni largas, no son ni anchas ni angostas, no son ni altas ni bajas. En algún lugar del cuarto una cama con sabanas de seda los observa de manera cómplice. Sobre su cabecero cuelga un reloj de agua.
Ella desnuda un preservativo de su paquete, él se desnuda y se sonroja. Sus mejillas son coloradas como un tomate. ¿Por qué tan avergonzado?- pregunta divertida con cierta curiosidad.- Es que estoy tan abajo- Responde el hombre desnudo observando su cansado cuerpo. -¿Tan miserable te sentis cuando pagas por sexo? Hay gente que paga el placer con autos, joyas, palabras, lo tuyo es más directo. Todo lo que hacemos en este mundo es para tener buen sexo-. Responde ella recostándolo sobre la cama. Es que el sexo es tan vulgar, es tan humillante estar así. Responde acariciando los dorados cabellos de Hetaira, sus ojos se cierran. Ella levanta su desnudez, su gloria, da vuelta el reloj de agua, se relaja sobre el sexo de Miguel, gime un poco, continua.- Las personas maldicen al sexo porque le tiene miedo. Son capaces de asesinar a sus hijos antes que hablar del encuentro carnal de dos Extraños.- Él se sorprende frente a tan elocuentes palabras, su razón se ilumina, su cuerpo se relaja, acaricia el ombligo de Hetaira, respira, reflexiona en voz alta- Es cierto a lo mejor los grandes problemas de este mundo se deben a la falta de sexo, a la ausencia de paz carnal- Abraza la cintura de ella, observa sus senos y luego pierde su rostro, entre esas curvas redentoras- Eso es tan cierto, Hitler, Bush, los cruzados, la pedofilia, tantos horrores fueron cometidos por personas que odian el placer, la libertad, la vida, la carne. Negar el sexo seria negar al mar, imposible- Comenta ella masajeando los cabellos de Miguel. Besa sus pechos, desciende sus labios, se detienen en el lado izquierdo, lamen una pequeña mariposa tatuada, respira, siente el tacto del sexo de ella, se relaja, reposa su cabeza sobre su cintura, murmura- Somos Ulises, atados al mástil, escuchamos las sirenas pero tenemos miedo de liberarnos, de perdernos en sus cantos de placer, de morir en sus dulces y filosos brazos- Ella abre sus piernas, siente lo divino lo perfecto, continua- Creemos que la razón y el placer son opuestos. Idealizamos el conocimiento, pero despreciamos el tacto humano, nos estamos convirtiendo en tristes calculadoras parlantes.- completa ella rasguñando la espalda de Miguel. Sus uñas son pequeñas garras de inmortalidad, perdiéndose en un cuerpo cansado y golpeado por el tiempo. Las gotas de agua caen, el reloj no se detiene. Miguel entra, sale, despacio, sin apuro disfruta el momento, sus labios se pierden en sus femenino cuello. Los cabellos de ella se confunden con las sabanas, su perfume se pierde en la transpiración de él. Observa aquellas infinitas, delicadas y largas piernas, las besa, dibuja un círculo invisible en su seno izquierdo, dibuja una línea invisible en su seno derecho, los besa, respira, pregunta. No se lo importante es vivir Miguel, a lo mejor los problemas son siempre los mismos, lo que nos hace ser mejores o peores personas, es la forma en que los enfrentamos. A lo mejor todo sea un espiral- reflexiona ella dando besos en forma de espiral por el cuerpo de él- apurate que el tiempo se acaba- Esa frase marca un pasado donde el no fue, un futuro donde no será. Solo queda el presente, solo queda el y ella, la desnudez como único testigo y un orgasmo por terminar. Sus manos se mueven, se extravían, se relajan en los muslos de Hetaira, sus ojos se cierran, solo piensa en ese momento, en ese porque. La tensión, el odio, se desplazan del cuerpo de Miguel, Ella relaja su cuerpo desnudo, sueña, cierra los ojos, expulsa todo su deseo, ella lame sus dedos, Él termina. El reloj no se acaba todavía. El éxtasis del fin los rodea, la luna duerme, los infinitos puntos blancos, las negras paredes de manera lenta, silenciosa se mueven, no lo nota pero ella si.
A veces quiero escapar de toda esta locura, necesito olvidarme del deseo, de la tristeza, de la necesidad, solo quiero una caricia silenciosa, una verdad secreta- lamenta Miguel hundiendo sus dedos en la vagina de ella. El suelo se quiebra, las paredes tiemblan, esta vez lo nota. -¿Que esta pasando?- pregunta asustado. Solo algo posible para un hombre cansado, para unos ojos tristes, para unos labios ausentes de pasión. Responde Hetaira jugueteando con el pene de él. La cama tiembla, las sabanas se arrugan, ella vuelve a entrar en él. Sus ojos se cierran, disfruta el placer invisible de ella. Su vientre se mueve, despacio, rápido, muy rápido, sus pechos saltan. Miguel tiembla, algo rodea sus brazos, la cama asciende, no lo nota, su cuerpo se concentra en un nuevo orgasmo. Abre sus ojos, sus peludos brazos son cubiertos por pequeñas plantas, ella sigue gimiendo. Los puntos blancos giran, saltan alrededor de ellos. Ella se sacude, grita, se mueve sobre el confundido hombre. Las ramas rodean a los amantes, a la cama que sigue escalando hacia un cielo raso que nunca llega. Las paredes, el suelo, el invisible cielo techo son ahora una negra e infinita noche. Los círculos blancos, giran se transforman en estrellas amarillas, se alejan de ellos, se acomodan en el cielo. Debajo de la cama el gigantesco tronco sigue creciendo. La ciudad se convierte en pequeñas luciérnagas de colores formando senderos cuadrados, cuadros redondos, rostros brillosos, no entiende ella gime por última vez y desplaza su cuerpo inmortal sobre el jugo de Miguel. Observar las luces, observa el cielo, las sabanas, las ramas, el desnudo cuerpo de hetiana, no sabe si esta despierto, no sabe si esta soñando.- ¿Que es esto? Su grava garganta tiembla, su nuez de Adán vibra.- No tengas miedo Miguel. Solo observa, tal vez esta sea tu respuesta- responde acomodando su cabellera rubia.-¿ Como lo hiciste, que pa…?- No preguntes tanto burgués de poca fe. Solo vive el momento, en babilonia las prostitutas eran consideradazas divinidades.- ¿Como?- vuelve a interrogas los impulsos, las dudas de un hombre confundido- Eran diosas, Todas las mujeres debían prostituirse una vez en su vida en nombre del placer. Ellas realizaban milagros secretos, invisibles que solo conocían sus amantes. Millones de personas se salvaron, otros amaron, algunos vivieron. Todos tuvieron paz en sus instintos, en sus ideas, en sus sueños. Explica ella limpiando su rostro.
- ¿Que hago?- pregunta Miguel, con cierta curiosidad, con cierto miedo, con cierta inquietud espiritual. -Solo mira- Responde hetiana acariciando la espalda de él. El entusiasta hombre, observa, el cabello, los ojos, la nariz, los labios, los senos, el ombligo, el tatuaje, la vagina, las sabanas, las ramas, el cielo negro, las luces. Encuentra una ciudad, personas amantes de las mascaras, mujeres con dudas, niños llorando, adolescentes deseosos de algo que no llega, personas maduras que ya no esperan, ancianos recordando algo que nunca fue real. Una biblioteca, libros ardiendo en el olvido, todas las letras, las que existieron, las que están, las que todavía no nacieron, encuentra todas las palabras, esas que ya no son, las que todavía viven y algunas que ansían llegar, aparecen todas las lenguas, ninguna esta muerta, todas hablan, todas se confunden y se pierden. Escucha, observa una guitarra desafinada, una voz afónica, ojos miopes, anteojos destrozados. Siente descubre, una pelota desinflada, una vida agotada, un pasado ajeno, una película vieja en su mente, una lapicera sin tinta, un caballo sin vida, un hombre perdido en una bufanda, un perro orinando, un violinista sin música, un sombreo sin cabeza, un plato sin comida. Su mirada se pierde en una autopista sin llegada, una avenida sin postes de luz, sin lámparas, un auto sin ruedas, un círculo sin auto. Tiembla frente a un asesino de la paz, frente a un general enemigo de la libertad. Se conmueve con una mujer transpirando, con un niño naciendo, con un anciano muriendo, con una muchacha llorando, con un amor que se escapa, con una persona que no encuentra, con un café caliente, con una mesa rota, con una niebla sin luz, con un parlante sucio, con una cerveza sin maní. Sus pupilas se marean, cierra sus ojos, los abre, haya un retrato sin personas, un hombre sin rostro, un cuerpo sin penas, un corazón cerrado, un corazón lastimado, una llave sin dueño. Disfruta del asfalto, de las líneas amarillas de la calle, de un poste con cables cruzados, de un nido sin vida, de una electricidad sin nadie. La cama sigue ascendiendo, la civilización desaparece, un nuevo cielo nace, la estrellas bailan alrededor de él, se alejan forman una rosa cósmica, las nubes son espumosas y cómodas, alguien duerme sobre ellas. Un jardín sin suelo, un barranco sin precipicio, una mariposa color arco iris se crean en el cielo acolchonado. Nunca quiso saber tanto pero ahora es un viajero espiritual, descubre los amaneceres, los atardeceres simultáneamente. El amazonas grita en América del sur, la soledad rodea a América central, una tormenta se acerca a América del norte, un viento calido sopla en Europa, el sol se esconde en Asia. Sobre el gigantesco azul, los peces nadan, una ola muere en la arena, la bruma acaricia la arena, un cangrejo camina hacia atrás en la extraña Oceanía. Su piel tiembla en los glaciares del ártico, sus huellas se confunden con la arena del Sahara, sus manos se cansan en los andes, prueba el Nilo, abraza el gran cañón. Los árboles caen, los arbustos se desvanecen, el agua se calla, el mundo ahora solo es azul, solo es verde, solo se forman dos colores armónicos. Miguel se desvanece, sus ojos se cansan, sus pestañas no quieren volver a abrirse, Hetiana lo tranquiliza, besa su oído, lame sus ojos, él se concentra, respira un aire violeta que no existe y observa que la tierra ahora es una pequeña moneda, sobre su lado izquierdo encuentra a Venus ardiendo, a mercurio liso, y poderoso como una inmortal piedra, del lado derecho descubre las rojas, muertas, sabias y solitarias arenas de Marte, una estrella sin luz llamada Ceres, los colores de Júpiter forman caminos infinitos, el anillo de Saturno emite un contaste y dulce perfume, Urano cubre su desnudez pura con delicados anillos, Neptuno es una gigantesca gota de agua, el viento helado de Plutón lo protege. Los planetas se desean, se encuentran, se desencuentran, se odian pero nunca se chocan. El sol baila, coquetea con la luna, son amantes silenciosos. La cama desaparece, el tronco se quiebra, hetiana es un sueño lejano, pero él descansa sobre una pequeña estrella, Sus dedos se encojen, sus manos se acortan, sus brazos ya no son tan largos, sus flacas piernas ahora son pequeñas y gorditas. Sus opacos ojos brillan, su cabello crece, sus arrugan desaparecen. Ahora es un niño, sin alcohol, sin cigarros, sin drogas, sin sexo, sin ropa, sin perros, sin ciudades, sin personas, sin letras, sin barreras, sin lenguas, sin sombrero, sin bufanda, sin violinista, sin anteojos, sin calles, sin deseos, sin voces, sin pelotas, sin juguetes, sin música, sin calles, sin luces, sin mares, sin montañas, sin selvas. Algunas caricias invisibles rodean su pequeña alma. Una revolución espiritual surge en su mente. Su opaca vida ya no tiene colores, solo algo que necesita. Es un niño desnudo que ya no recuerda quien fue, vuelve a ver un universo confuso pero cono ojos inocentes.
jueves, 6 de agosto de 2009
|
SilencioPublicado por Anónimo 3 comentarios |
Llegaron, gritaron, saltaron, vomitaron y salieron.
Y yo, varado sobre el sofá, quizás dónde.
|
La autoayudaPublicado por Clara Castillo |
Clara
sábado, 1 de agosto de 2009
|
Conversación de Alfredo1 con Alfredo2Publicado por onlyALF 6 comentarios |
Hay algunos Alfredos que tienen un “Dios”, otros no;
Alfredo1 dice: Hola Alfredo.
Alfredo2 dice: Hola
Alfredo1 dice: Mmmm... Alfredo... ¿ALFREDO?
Alfredo2 dice: Alfredo, sí.
Alfredo1 dice: No, Alfredo, mmmm... Alfredo, ¿Sabes qué es ALFREDO?, ¿Sabes de dónde viene?
Alfredo2 dice: No.
Alfredo1 dice: ¿Cuál es su función?, ¿Sabes para qué se creó?
Alfredo2 dice: No sé.
Alfredo1 dice: ¿Sabes cómo inventaron un A, un D, un E, un F, un L, un R y un O? (ALFREDO en orden alfabético).
Alfredo2 dice: No.
Alfredo1 dice: ¿Sabes a quién se le ocurrió agrupar éstas letras [A], [D], [E], [F], [L], [R], [O] y colocarlos en este modo: A - L – F – R - E – D - O, para que fonéticamente suene [ALFREDO]?
Alfredo2 dice: No sé.
Alfredo1 dice: ¿Sabes cómo se ve un ALFREDO?, ¿Sabes qué forma tiene un ALFREDO?
Alfredo2 dice: No.
Alfredo1 dice: ¿Sabes cuánto ocupa un ALFREDO?, ¿Sabes si un ALFREDO se aparea?, ¿A quiénes se les dice ALFREDO?
Alfredo2 dice: No sé.
Alfredo1 dice: Lingüística o semánticamente hablando... ¿Qué es ALFREDO?
Alfredo2 dice: No sé.
Alfredo1 dice: ¿Sabes si Alfredo tenga algún significado de origen divino, lucrativo, maquiavélico, curativo?
Alfredo2 dice: No sé.
Alfredo1 dice: No???, No sé?? Solo eso sabes responder??? Alfredo!!! Dime algo más que eso !!!
Alfredo2 dice: mmmmm... bueno...
Hay algunos Alfredos que utilizan la palabra ALFREDO como: nombres para sus hijos, para cuadros, platos típicos, mascotas, insultos, elogios, etiquetas, adjetivos circunstanciales... otros que no lo utilizan;
Hay algunos Alfredos que sueñan, creen, viven, maldicen, sonríen, juegan, matan, agradecen, oran, arriesgan, esperan, violan, ayudan, aman, filosofan, crecen, roban, escuchan, saben, lloran, olvidan, abandonan, persisten, mueren... otros que no;
Hay algunos Alfredos que son emos, son bomberos, son ingenieros, son boxeadores, son percusionistas, son literatos, son reyes, son universitarios, son sacerdotes, son psicólogos, son astronautas, son mendigos, son skaters, son soldados, son políticos, son maestros, son marineros, son tenores, son carpinteros... otros que no los son;
Hay algunos Alfredos que tienen una empresa, una mascota, un carro, una escoba, una cama, un saxofón, una lap top, un voltímetro, una novia, un peluche, una amante, un libro, un amigo, una bufanda, un curul... otros que no lo tienen;
Hay algunos Alfredos que son castos, aventureros, portadores de alguna enfermedad, blancos, trigueños, dichosos, mal acostumbrados, talentosos, holgazanes, miopes, multimillonarios, pesimistas, corruptos, buenmozos, flacos, peruanos, españoles, occidentales, sensibles, risueños, drogadictos, comunistas, maniáticos, ejemplares... otros que no los son;
Hay algunos Alfredos que les gusta llamarse Alfredo, otros no les gusta;
Hay algunos Alfredos que dialogan con Alfredo, otros no dialogan;
Hay algunos Alfredos que odian a Alfredo, otros no lo odian;
Hay algunos Alfredos que quieren ser como un Alfredo, otros no lo quieren ser;
Hay algunos Alfredos que se cambiaron de nombre, otros no se cambiaron;
Hay algunos Alfredos que quieren llamarse Alfreda, otros no quieren llamarse así;
Hay algunos Alfredos que quieren leer, otros no quieren leer;
Hay algunos Alfredos que componen en “Re#”, otros no componen;
Hay algunos Alfredos que escriben en un blog, otros no escriben en un blog;
Hay algunos Alfredos que son anónimos, otros no son anónimos;
Hay algunos Alfredos que viven en el campo, otros no tienen donde;
Hay algunos Alfredos que tienen un hijo, otros no lo tienen;
Hay algunos Alfredos gorditos, otros no;
Hay algunos Alfredos que bailan reggaetón, otros no bailan;
Hay algunos Alfredos que tienen una familia, otros no lo tienen;
Hay algunos Alfredos que nunca dicen “nunca”, otros sí lo dicen;
Hay algunos Alfredos que saben qué es el amor, otros no lo saben;
Hay algunos Alfredos que conocen el camino hacia la verdad, otros no lo conocen;
Hay algunos Alfredos que aprendieron la lección, otros no aprendieron;
Hay algunos Alfredos que nacen, otros no nacen;
Hay algunos Alfredos que mueren, otros no mueren... lamentable y jubilosamente, a la vez, nace y muere como mínimo una materia o un ser al día que se llamará Alfredo o se llamó Alfredo.
Hay algunos Alfredos que estuvieron, están y estarán aquí.
Agradezco a Dios y la mínima partícula que colaboraron para llamarme de esta manera: ALFREDO.
Alfredo1 dice: Ok, amigo Alfredo, ¿Sabes dónde están pasando los “Taxis”?
Alfredo2 dice: No sé.
***Escrito por un ser que simplemente le agrada su primer y único nombre del que acabó a parar por alguna circunstancia de la vida y que lo agradece solemnemente, yendo de la mano algunas veces desde lo más profundo del apacible anonimato, llamado Alfredo.
***Pido un perdón sincero si ofendí a algo o a algún tocayo Alfredo, o no llamado Alfredo.
***Si desean saber algo más sobre personajes en la historia de gente llamado “Alfredo”, les dejo una lista de muchos Alfredos.
Link: http://es.wikipedia.org/wiki/Especial:P%C3%A1ginasPorPrefijo/Alfredo
miércoles, 29 de julio de 2009
|
NáuseaPublicado por Anónimo 6 comentarios |
El árbol se secaba segundo a segundo, nada podía evitar que, hoja a hoja, comenzara el inicio de su fin. Ni el salto de los alegres niños sobre la superficie ni la supuesta luz mágica de aquellos focos que se consiguió en un antiguo bazar. Ni la aproximación de la seguidilla de religiosas que caminaba junto a el cada mañana en dirección al mercado. A veces pensaba que lo más útil sería convertirlo en mueble, pero a los minutos se retractaba, aquél árbol era como un chaleco de lana hecho por su madre, como el gusto azucarado de sus dulces o como los últimos paseos a pie que vivieron juntas. Mientras tomaba el té de las tardes, se fijaba detalladamente en las marcas de su armadura hasta que acuciosas miradas le recordaban que no podía demostrar tanto interés. Era cuando miraba al cielo en búsqueda de alguna nube que le distrajera, mientras una vieja perra, que más parecía loba, le lamía cada dedo de la mano, la que lejos de reflejar carne y hueso era como una rígida máquina de cal, lejana a un aparato gesticulador. De pronto se acordó de su hijo, el mismo que subía una y otra vez aquel árbol. Aparecía en su cama, con una pasta de menta caliente sobre la sien, ¡como no!, era la mejor cura para calmar la angustia. Extrañada, no lograba recordar que había ocurrido con el pequeño rufián, quizás se había hecho rey en tierras lejanas, un rey con mucho poder, con un fin ambicioso, como Luis el Grande, más conocido como el Rey Sol, no tan amigo del pueblo, con una cruz como guía. Casi terminado el té, que ya parecía sopa de alguna alga desconocida, sacó el dado de uno de sus bolsillos y lo lanzó por última vez. Miró al cielo, y tras el sonido del choque entre el tren y el riel, pronunció: estalactita… Se posicionó desde el mirador, al interior de su casa, sintiendo cada latido de su corazón. Un hombre pasó frente a ella como un rayo, tomó el peluche de felpa de su olvidado niño y lo tragó hasta el último resto de algodón. La sed provocada por dicho acto de gula, la llevó a tomar un líquido de extraña procedencia. Al salir nuevamente, sintió en cada extremidad un fuerte calor, parecido a una insolación, producto de un sol que quería parecer infierno. Chocó contra el árbol y un tanto confundida notó que su cuerpo se consumía gradual pero incesantemente. Descubrió un clavo en un rastrero bolsillo. Lo rozo entre sus piernas hasta provocar un último coito, invocó a Dios sin sentir el temor que siempre acompañaba dicha acción, subió el árbol. Espero unos minutos hasta que volvieran las devotas y se lanzó sobre una mujer que parecía ser la cabecilla del grupo. Al contacto inmediato desapareció de la faz de la tierra por motivo desconocido. Entre las religiosas se miraron, y entre risas dijeron “ha pasado un ángel”, mientras el árbol continuaba alfombrando el suelo con quebradizas hojas.
|
Los pájaros de la nochePublicado por Clara Castillo 5 comentarios |
domingo, 26 de julio de 2009
|
Un domingo cualquieraPublicado por Danilo Gatti 7 comentarios |
¿Usted en mi lugar no hubiera hecho lo mismo? Sinceramente, vamos, dígamelo… míreme a los ojos…
Vera, yo tenia que hacer una cosa, una cosa importante y mi perro no dejaba de ladrarme. No es que me molestara a mí, yo ya estaba acostumbrado. Pero es por la gente, por los vecinos de al lado... no son muy cordiales que digamos. Esos ladridos seguro les molestan, siempre me preocupe por eso, pobre gente, seguro se creen que lo hacemos a propósito, que esta es una casa de locos…
Es importante quedar bien, no generar problemas, porque la gente es mala y comenta. Se creen cualquier cosa, y cuando te queres acordar todo el mundo ya tiene una mala imagen de uno…. A mi me importa lo que puedan pensar sobre mi… ¿Acaso esta mal?...
Siempre es mejor dejar una buena impresión.
La cosa es que mi perro ladraba y ladraba, yo lo retaba y nada... seguía ladrando. Y no se si le dije pero yo tenia que hacer una cosa, una cosa importante que tenía ya planeada desde antes, y para esas cosas soy muy obsesivo.
Cuestión que siempre que estoy en el patio mi perro me ladra, debe querer jugar seguro, pero yo no tengo tiempo para andar jugando, y mi patio da a la casa de mis vecinos ¿Le comente sobre ellos ya?...
Yo ya no sabia mas que hacer para que mi perro deje de ladrar, tampoco voy a andar pegándole, no me gusta eso, porque queda traumado… yo no quiero que el piense mal de mí. Aparte, después cada vez que me vea va a correr asustado... y eso no es lindo, es feo.
La cuestión es que tuve que entrar a la cocina, porque el perro, como le dije, no paraba de ladrar.
Mate a mi mujer,
de dos martillazos en la cara
La desfigure,
Creo que le abrí el cráneo
No grito…
Menos mal,
ella siempre grita…
Por cualquier cosa, por todo
La gente del barrio no se que debe pensar, hasta a veces me da vergüenza salir a la calle.
…
La mate y la lleve al patio, la deje tirada ahí.
Por fin el perro se callo...
Un poco de paz mental,
un poco de tranquilidad. Recién ahí pude poner mi mente en lo que tenia que hacer
No había ninguna molestia,
nada que me distrajera
Y mientras mi perro se comía a mi mujer, por fin pude arreglar el tejado.
Danilo Gatti
http://www.unfrioyrotoaleluya.blogspot.com



![[+/-]](https://lh4.googleusercontent.com/-xten6M1H-hY/TXRe7byqS0I/AAAAAAAAAqI/62TMqti4Ziw/s1600/00832.gif)







